En una ciudad tan grande como Distrito las personas sufren recorrer grandes distancias, pero para la gran mayoría es un must que deben hacer día tras día.
Cuando decidí vivir por mi cuenta elegí vivir en una zona que pudiera hacer todo caminando: ir al trabajo, al gimnasio, al bar, al restaurant, a donde sea sin necesidad de usar coche. Este lujo me cuesta caro, pero por suerte mi trabajo me permite disfrutarlo.
Sin embargo parece que es imposible aprender de la experiencia. Ni Montrèal, ni Puebla, ni Cuernavaca, ni Pachuca, ni Satelandia me han enseñado a no bajar la guardia con gente de lejos. La distancia presiona, estresa y destruye relaciones.
Disfruto mucho el estar conmigo mismo y tener las libertades de un profesionista soltero y codiciado. No necesito a alguien para sentirme completo o lleno. No me siento vacío siendo soltero, pero tampoco descarto disfrutar la vida con alguien más.
El problema surge cuando en el intento salimos lastimados.
Conocí a este odontólogo del sur que me gustó. Empezamos a salir para conocernos. Cosa que nunca hago. Primero nos entendemos en la cama y después decido si lo quiero seguir conociendo o no. Esta vez quise hacer las cosas según la norma. Dejar de salir con randoms, dejar de ligar, entregar mi tiempo y pensamiento, mensajear a Telcel que me sale carísimo. Ir hasta más allá de Viaducto, hasta más allá de San Ángel, regresar a la zona que hace meses destruyó una parte de mi y de mi familia. Hacer una hora de transporte, tomar el aperrado metrobús....
Al final estoy de acuerdo con Gocho de que nadie está hecho para aguantar tanta dosis de presión. Llenarse de frustración y decepción sé que hoy no ganan ni pesan como este gran dolor.





0 Responses to "Distancias" (Leave A Comment)
Publicar un comentario en la entrada