Hace un par de noches me invitaron a una fiesta en un Far Far Away Kingdom. Valle Escondido. Un lugar más allá de las fronteras. Fui con un amigo que por obvias razones muy pocas veces veo (tengo que renovar mi visa cada vez que voy).
La gente de esos rumbos viene de familias de clase media alta que por algún motivo decidieron irse a vivir en las lejanías de la Ciudad. Casas enormes con jardines envidiables, privadas dentro de privadas dentro de privadas. Casas, casas y casas que en la ciudad saldría carísimo mantener.
Allí construyeron escuelas, universidades y lugares de entretenimiento. No tienen que acercarse a Distrito porque allí lo tienen todo.
Me dio curiosidad ir a esos rumbos.
Pensé que me iba a sentir como newyorkino en Los Ángeles, pero no fue así. Me sentí como Chilango en Hidalgo. Las personas muy buena onda, alegres y amigables. Como si el dinero, los viajes y las pertenencias no importaran. No tuve que fingir mi acento judío ni hablar de temas de chico Santa Fe.
Fue un alivio.
¿Será que la ciudad ya está tan viciada que me resulta extraño tratar con personas normales?





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